INVESTIGACION |
1 OCTUBRE 2011 – Número 5 |
La OTAN pone a un terrorista al mando de Trípoli
por Alfredo Embid

Abdelhakim Belhad
La OTAN ha alcanzado cotas de cinismo inéditas al nombrar a un conocido terrorista de Al Qaeda jefe de la operación de Trípoli: Abdelhakim Belhad.
Si te quedaban dudas, ahora Tierry Meyssan en una detallada biografía del energúmeno en cuestión lo deja bien claro. [1] Y no es el único, Pepe Escobar de Asia Times afirma lo mismo.[2]
Es como nombrar a un pirómano jefe del departamento de bomberos.
Este nombramiento pone directamente en cuestión toda la narrativa occidental sobre la lucha contra el terrorismo islámico y contra Al Qaeda con la que han vuelto a torturarnos en el décimo aniversario de los ataques del 11S atribuidos a Al Qaeda. Cuando se sepa que la OTAN ha puesto a un miembro de Al Qaeda al mando en Trípoli, este cuento se lo creerá todavía menos gente. De hecho es lo que está sucediendo. La asociación ReOpen911 encargó a un organismo independiente la realización de un sondeo sobre la cuestión HEC Junior Conseil (HEC París) en junio de 2011. «El resultado es que el 58% de los franceses duda de la versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre, frente a sólo un 31% que dice no tener dudas. Casi la mitad de las personas interrogadas (el 49%) sospecha que las autoridades de Estados Unidos permitieron deliberadamente la realización de los atentados. Un tercio de las personas interrogadas (el 34%) sospecha que las autoridades de Estados Unidos estuvieron implicadas en la realización de los atentados. El 49% de las personas interrogadas se declara favorable a la realización de una investigación independiente para obtener más información sobre los hechos del 11 de septiembre de 2001. Sólo un 28% de los franceses estima que los medios de difusión informaron de la manera más completa posible sobre los atentados del 11 de septiembre. Sólo un 14% de los franceses saben que fueron 3 los rascacielos destruidos el 11 de septiembre de 2001». [3]
Si te quedaban dudas, ahora Tierry Meyssan en una detallada biografía del energúmeno en cuestión lo deja bien claro. [1] Y no es el único, Pepe Escobar de Asia Times afirma lo mismo.[2]
Es como nombrar a un pirómano jefe del departamento de bomberos.
Este nombramiento pone directamente en cuestión toda la narrativa occidental sobre la lucha contra el terrorismo islámico y contra Al Qaeda con la que han vuelto a torturarnos en el décimo aniversario de los ataques del 11S atribuidos a Al Qaeda. Cuando se sepa que la OTAN ha puesto a un miembro de Al Qaeda al mando en Trípoli, este cuento se lo creerá todavía menos gente. De hecho es lo que está sucediendo. La asociación ReOpen911 encargó a un organismo independiente la realización de un sondeo sobre la cuestión HEC Junior Conseil (HEC París) en junio de 2011. «El resultado es que el 58% de los franceses duda de la versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre, frente a sólo un 31% que dice no tener dudas. Casi la mitad de las personas interrogadas (el 49%) sospecha que las autoridades de Estados Unidos permitieron deliberadamente la realización de los atentados. Un tercio de las personas interrogadas (el 34%) sospecha que las autoridades de Estados Unidos estuvieron implicadas en la realización de los atentados. El 49% de las personas interrogadas se declara favorable a la realización de una investigación independiente para obtener más información sobre los hechos del 11 de septiembre de 2001. Sólo un 28% de los franceses estima que los medios de difusión informaron de la manera más completa posible sobre los atentados del 11 de septiembre. Sólo un 14% de los franceses saben que fueron 3 los rascacielos destruidos el 11 de septiembre de 2001». [3]
Se está produciendo una fractura en Occidente donde las elites se agarran a la versión oficial mientras que la mayoría de las poblaciones occidentales dudan y por supuesto las del tercer mundo claman que son mentiras. [4]
Como ya comentamos el que se decidiera acabar con Ben Laden hace unos meses no podía ser casual. Boletín nº364
De hecho era imposible seguir ocultando que estaban utilizando masivamente miembros de Al Qaeda no solo en Libia sino también en Siria y Yemen. ¡Son los mercenarios más baratos del mercado!.
Así que lo mejor era montar la payasada de eliminar oficialmente a Ben Laden. En realidad no se le eliminó porque ya estaba muerto, pero si a todo el comando que supuestamente lo liquidó que curiosamente pereció poco después en un «accidente».
Se trataba de despejar el terreno para volver a considerar a Al Qaeda como «luchadores por la libertad» que es el nombre que se les dio en Afganistán cuando crearon la base (que es lo que significa Al Qaeda).
Abdelhakim Belhadj, el actual jefe de las tropas en Trípoli, fue entrenado precisamente en Afganistán y era un miembro destacado de Al Qaeda. Y es necesario recordar siempre que esos «luchadores por la libertad» eran mercenarios muyaidines fundamentalistas islámicos que fueron a luchar contra el gobierno comunista legítimo de Afganistán se convirtieron luego en los talibanes, que fueron puestos en el poder por la CIA el MI6 y el ISI paquistaní para estabilizar el país y servir a los intereses de las multinacionales occidentales. Pero posteriormente no se llegó a un acuerdo sobre la autopista energética que pretendía construir UNOCAL. De modo que, con la excusa del 11S, se entabló una guerra para derrocarlos que dura desde hace una década.
Parece que es mas fácil crear un monstruo que librarse de el y los libios desgraciadamente tienen ahora la ocasión de comprobarlo. Los luchadores por la libertad fueron utilizados, tras acabar la guerra contra la URSS, en la misma tarea de luchar contra el comunismo en Chechenia, Yugoslavia, las ex republicas soviéticas, pero también en Iraq y en Libia. Dirás que ni Iraq ni Libia eran países comunistas . Cierto, aunque Libia combinaba una curiosa forma de socialismo tribal autogestionario con el Islam. Pero el comunismo es solo una excusa, como también lo fue durante la guerra fría. La Unión Soviética nunca amenazó con invadir occidente pero sirvió de coartada para que este perpetrase toda clase de intervenciones, golpes de estado y guerras en todo el mundo. Lo importante es la resistencia de esos gobiernos a doblegarse completamente ante los intereses de las multinacionales occidentales y dejar que siguieran saqueando sus recursos. En Iraq al Qaeda se utilizó para debilitar la resistencia tras la invasión y provocar el caos que aún sigue soportando la población. En Libia se utilizaron para desestabilizar el país incluyendo los intentos de asesinar a Gadafi directamente. El objetivo era devolverlo al «buen camino» del rey Idrish que permitió que se instalaran bases militares extranjeras en el país y dejó que las corporaciones lo saquearan.
Abdelhakim Belhadj, el actual jefe de las tropas en Trípoli, fue entrenado precisamente en Afganistán y era un miembro destacado de Al Qaeda. Y es necesario recordar siempre que esos «luchadores por la libertad» eran mercenarios muyaidines fundamentalistas islámicos que fueron a luchar contra el gobierno comunista legítimo de Afganistán se convirtieron luego en los talibanes, que fueron puestos en el poder por la CIA el MI6 y el ISI paquistaní para estabilizar el país y servir a los intereses de las multinacionales occidentales. Pero posteriormente no se llegó a un acuerdo sobre la autopista energética que pretendía construir UNOCAL. De modo que, con la excusa del 11S, se entabló una guerra para derrocarlos que dura desde hace una década.
Parece que es mas fácil crear un monstruo que librarse de el y los libios desgraciadamente tienen ahora la ocasión de comprobarlo. Los luchadores por la libertad fueron utilizados, tras acabar la guerra contra la URSS, en la misma tarea de luchar contra el comunismo en Chechenia, Yugoslavia, las ex republicas soviéticas, pero también en Iraq y en Libia. Dirás que ni Iraq ni Libia eran países comunistas . Cierto, aunque Libia combinaba una curiosa forma de socialismo tribal autogestionario con el Islam. Pero el comunismo es solo una excusa, como también lo fue durante la guerra fría. La Unión Soviética nunca amenazó con invadir occidente pero sirvió de coartada para que este perpetrase toda clase de intervenciones, golpes de estado y guerras en todo el mundo. Lo importante es la resistencia de esos gobiernos a doblegarse completamente ante los intereses de las multinacionales occidentales y dejar que siguieran saqueando sus recursos. En Iraq al Qaeda se utilizó para debilitar la resistencia tras la invasión y provocar el caos que aún sigue soportando la población. En Libia se utilizaron para desestabilizar el país incluyendo los intentos de asesinar a Gadafi directamente. El objetivo era devolverlo al «buen camino» del rey Idrish que permitió que se instalaran bases militares extranjeras en el país y dejó que las corporaciones lo saquearan.
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"Ahora está cada vez más claro que en realidad la OTAN no solo está bombardeando a los libios sino también está invadiendo el país."
"El diario The Guardian ha admitido la presencia ex soldados de élite del SAS británicos (Servicio Especial Aéreo), para organizar y entrenar a los opositores desde febrero pasado, antes del mandato de la ONU."
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Las imágenes que se nos presentan de lo que está ocurriendo en Libia son una manipulación de los medios de desinformación que forman parte de una operación de encubrimiento y falsificación masiva. Ahora es más difícil saber lo que sucede desde que los escasos periodistas independientes que quedaban han tenido que salir de Trípoli. En este boletín tienes algunos de sus testimonios que contradicen de raíz lo que todos los medios están diciendo. El objetivo de la operación mediática es doble y bastante evidente. En primer lugar hacernos creer que es el pueblo libio quién ha derrocado al gobierno. Y una buena prueba de que es mentira y de lo desesperada que está la OTAN, es que ha tenido que recurrir a un destacado miembro de Al Qaeda para ponerlo al mando de Trípoli. ¿Acaso en todo el pueblo libio que se ha sublevado como dicen, no había alguien mas discreto y preparado? Sin la potencia de fuego continuada de la OTAN los “rebeldes” no habrían ido a ninguna parte y de hecho estaban empantanados hasta hace unas semanas a pesar de los bombardeos. En segundo lugar minimizar siempre el papel de la OTAN. A pesar de ello, esta ya ha sido reiteradamente acusada de violar los términos del mandato de la ONU. Por ejemplo el gobierno Sudafricano ha solicitado al TPI (Tribunal Penal Internacional) que investigue a la OTAN por su "actuación" en Libia y ha declarado que existen claros vínculos y coordinación entre los Rebeldes y la Organización Terrorista del Atlántico Norte OTAN.[5] |
Que se ha excedido en “proteger a los civiles” que nunca habían sido atacados por el ejército del gobierno, lo demuestra claramente el número de intervenciones aéreas.
Desde el comienzo de la operación de la OTAN (31 de marzo de 2011, 06.00GMT) se han realizado un total de [6]: 19.751 salidas, incluyendo 7.459 bombardeos.
Solo el 20 de agosto se han llevado a cabo en Trípoli: [7] Salidas ejecutadas: 105. Bombardeos ejecutados: 36
Estas cifras no incluyen los bombardeos mas amplios dirigidos contra objetivos civiles que llevaron a cabo los días siguientes hasta hoy.
La OTAN se ha involucrado en crímenes de guerra demostrados, con la excusa de "proteger la vida de los civiles".
Ahora está cada vez más claro que en realidad la OTAN no solo está bombardeando a los libios sino también está invadiendo el país.
La OTAN no solo ha dado apoyo militar a la insurgencia desde el 17 de Febrero. Lo hizo antes financiando y armando a los rebeldes en gran parte integrados por escuadrones de la muerte islamistas que son los mismos que ahora se han establecido en los territorios ocupados y andan sueltos por las calles de Trípoli aterrorizando a la población y cometiendo todo tipo de desmanes.
Ahora está cada vez más claro que en realidad la OTAN no solo está bombardeando a los libios sino también está invadiendo el país.
La OTAN no solo ha dado apoyo militar a la insurgencia desde el 17 de Febrero. Lo hizo antes financiando y armando a los rebeldes en gran parte integrados por escuadrones de la muerte islamistas que son los mismos que ahora se han establecido en los territorios ocupados y andan sueltos por las calles de Trípoli aterrorizando a la población y cometiendo todo tipo de desmanes.
Tropas extranjeras de Gran Bretaña, Francia, Jordania, Qatar, etc. están presentes sobre el terreno. ¿Propaganda de Gadafi? No . Según un informe de la página israelí Debkafile, directamente conectada con los servicios de inteligencia de este país: “los británicos han desplegado comandos del SAS y Francia 2REP (grupo de comando de paracaidistas), que es similar a la unidad DELTA de la naval estadounidense, como también comandos DINOP. También están las Fuerzas Especiales Reales de Jordania, especialistas en combate urbano y en captura de instalaciones fortificadas como el complejo de Gaddafi en Trípoli, y las fuerzas especiales de Qatar, que fueron transferidas desde Benghazi donde protegieron a los dirigentes del Consejo Nacional de Transición”. [8]
Incluso la prensa convencional no ha tenido más remedio que admitir que hay tropas de la OTAN en suelo libio: La prensa francesa admitió que el ejército francés suministraba armas a los grupos pro coloniales libios que se dirigían hacia Trípoli. [9] Estados Unidos y Francia reconocieron públicamente que enviaron agentes militares hacia Benghazi para entrenar a dichas fuerzas de agresión, pese a que la resolución 1973 del Consejo de Seguridad prohibía el ingreso de personal extranjero por tierra.[10]
Según un diplomático en la sede de la OTAN en Bruselas. “Equipos de fuerzas especiales de Qatar, Francia, Gran Bretaña y algunos estados del este de Europa proporcionaron asistencia crítica, al ejército rebelde” [11]
El diario The Guardian ha admitido la presencia ex soldados de élite del SAS británicos (Servicio Especial Aéreo), para organizar y entrenar a los opositores desde febrero pasado, antes del mandato de la ONU. [12]
No es algo nuevo, en febrero fueron detenidos por los propios opositores en el sur de Bengasi siete oficiales de la SAS y un agente secreto de la Inteligencia exterior (MI6). [13]
Resaltemos que las fuerzas de la OTAN estén sobre el terreno contraviene la propia Resolución nº 1973 de la ONU para Libia [14]
Pero da igual. La intervención se seguirá presentando como humanitaria aunque está provocando una auténtica masacre agravada por el racismo de muchos de los grupos que la integran.
La realidad es que los motivos para intervenir en Libia son falsos desde el principio. [15] Desde 2001 al menos, había planes de atacar Libia según declaraciones del general Wesley Clark que fue jefe de la OTAN y del Comando Central CENTCOM. [16] Libia estaba incluida en una lista de 7 países como declaró en una entrevista disponible en vídeo.[17] John Bolton anunció de nuevo el ataque en 2002 al mismo tiempo que a Siria.[18]
Y la operación Siria está en curso con el mismo patrón y utilizando a miembros de Al Qaeda rebautizados “luchadores por la libertad” como en los mejores tiempos de Brzezinski.
ADDENDUM
Como los hombres de Al qaeda llegaron al poder en Libia.
por Thierry Meyssan
Thierry Meyssan ha reunido los principales elementos disponibles sobre ese tema. Los hechos aquí citados confirman su análisis, desarrollado desde la época de los atentados del 11 de septiembre de 2001, de que Al-Qaeda es en realidad un conjunto de mercenarios que Estados Unidos ha venido utilizando como fuerza de combate en Afganistán, Bosnia Herzegovina, Chechenia, Kosovo e Irak, y a los que recurre ahora en Libia, Siria y Yemen.
Reconocido como jefe histórico de Al-Qaeda en Libia, Abdelhakim Belhadj, es el actual gobernador militar en Trípoli « liberada » y se le ha otorgado los máximos poderes para constituir el ejército de la « nueva Libia ».

Awatha al-Zuwawi
En los años 1980, la CIA incita a Awatha al-Zuwawi a crear, en Libia, una oficina destinada al reclutamiento de mercenarios para su posterior envío a Afganistán, donde participarán en la yihad contra los soviéticos. A partir de 1986, los reclutas libios comienzan a entrenarse en el campamento de Salman al-Farisi, en Pakistán, bajo el mando del millonario anticomunista Osama ben Laden.
Más tarde, cuando Ben Laden se va a Sudán, los yihadistas libios lo siguen. Ya en Sudán, estos elementos se reagrupan dentro de su propio sistema. A partir de 1994, Osama ben Laden envía yihadistas libios de regreso a su país con la misión de asesinar a Muammar el Kadhafi y de derrocar la Yamahiria Popular y Socialista.
El 18 de octubre de 1995, el grupo [enviado a Libia] se estructura bajo el nombre de Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL). Durante los 3 años posteriores, el GICL realiza 4 intentos de asesinato contra Muammar el Kadhafi y trata de crear un movimiento armado en las montañas del sur de Libia. En respuesta, el ejército libio –bajo las órdenes del general Abdel Fattah Yunes– lleva a cabo una campaña de erradicación de dicho movimiento y la justicia libia emite una orden de arresto contra Osama ben Laden, orden que INTERPOL difunde a partir de 1988. Según el agente del contraespionaje británico David Shayler, el desarrollo del GICL y el primer intento de asesinato contra Muammar el Kadhafi organizado por Al-Qaeda son financiados con una suma de 100 000 libras por el MI6 británico [1].
El 18 de octubre de 1995, el grupo [enviado a Libia] se estructura bajo el nombre de Grupo Islámico Combatiente en Libia (GICL). Durante los 3 años posteriores, el GICL realiza 4 intentos de asesinato contra Muammar el Kadhafi y trata de crear un movimiento armado en las montañas del sur de Libia. En respuesta, el ejército libio –bajo las órdenes del general Abdel Fattah Yunes– lleva a cabo una campaña de erradicación de dicho movimiento y la justicia libia emite una orden de arresto contra Osama ben Laden, orden que INTERPOL difunde a partir de 1988. Según el agente del contraespionaje británico David Shayler, el desarrollo del GICL y el primer intento de asesinato contra Muammar el Kadhafi organizado por Al-Qaeda son financiados con una suma de 100 000 libras por el MI6 británico [1].
Libia es en ese momento el único Estado del mundo que busca a Osama ben Laden, quien aún dispone oficialmente de respaldo político en Estados Unidos a pesar de haber expresado su oposición a la operación «Tormenta del Desierto».
Como resultado de las presiones de Trípoli, Hasan el-Turabi expulsa de Sudán a los yihadistas libios. Estos trasladan sus infraestructuras a Afganistán, donde instalan el campamento de Shaheed Shaykh Abu Yahya, precisamente al norte de Kabul. Ese campamento se mantiene en funcionamiento hasta el verano de 2001, momento en que fracasan las negociaciones que Estados Unidos mantiene con los talibanes en Berlín para la construcción de un oleoducto a través de Afganistán. El mollah Omar, quien ya se prepara para la invasión anglosajona, exige entonces el control directo de aquel campamento.
El 6 de octubre de 2001, el GICL es incluido en la lista del Comité de Aplicación de la resolución 1267 del Consejo de Seguridad de la ONU, lista en la que aún figura actualmente. El 8 de diciembre de 2004, el GICL es incluido en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado de Estados Unidos, en la que aún figura en este momento. El 10 de octubre de 2005, el ministerio británico del Interior prohíbe el GICL en el territorio británico, medida que aún se mantiene en vigor. El 7 de febrero de 2006, el Comité de la ONU impone sanciones a 5 miembros del GICL y a 4 empresas vinculadas a ese grupo que, sin embargo, siguen operando impunemente en el Reino Unido bajo la protección del MI6. La tendencia yihadista se organiza precisamente durante la «guerra contra el terrorismo». La expresión «Al-Qaeda», utilizada para designar una gran base de datos que servía a Osama ben Laden para escoger a los mercenarios que necesitaba para determinadas misiones, se convierte poco a poco en el nombre de un grupúsculo cuyo tamaño disminuye a medida que va estructurándose. El 6 de marzo de 2004, el nuevo jefe del GICL, Abdelhakim Belhaj, quien había luchado junto a Osama ben Laden en Afganistán [2] y en Irak, es arrestado en Malasia y trasladado a una prisión secreta de la CIA en Tailandia, donde se le aplica el llamado suero de la verdad y es torturado
El 6 de octubre de 2001, el GICL es incluido en la lista del Comité de Aplicación de la resolución 1267 del Consejo de Seguridad de la ONU, lista en la que aún figura actualmente. El 8 de diciembre de 2004, el GICL es incluido en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado de Estados Unidos, en la que aún figura en este momento. El 10 de octubre de 2005, el ministerio británico del Interior prohíbe el GICL en el territorio británico, medida que aún se mantiene en vigor. El 7 de febrero de 2006, el Comité de la ONU impone sanciones a 5 miembros del GICL y a 4 empresas vinculadas a ese grupo que, sin embargo, siguen operando impunemente en el Reino Unido bajo la protección del MI6. La tendencia yihadista se organiza precisamente durante la «guerra contra el terrorismo». La expresión «Al-Qaeda», utilizada para designar una gran base de datos que servía a Osama ben Laden para escoger a los mercenarios que necesitaba para determinadas misiones, se convierte poco a poco en el nombre de un grupúsculo cuyo tamaño disminuye a medida que va estructurándose. El 6 de marzo de 2004, el nuevo jefe del GICL, Abdelhakim Belhaj, quien había luchado junto a Osama ben Laden en Afganistán [2] y en Irak, es arrestado en Malasia y trasladado a una prisión secreta de la CIA en Tailandia, donde se le aplica el llamado suero de la verdad y es torturado
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Más información/ fuentes • [2]The Daily Beast, 2 de septiembre de 2011. • [4]La contrarevolución en Medio Oriente, por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 11 de mayo de 2011.. "El abogado de la Yamahiria, Marcel Ceccaldi, acusa a la OTAN de «complicidad con crímenes de guerra».
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Como resultado de un acuerdo entre Estados Unidos y Libia, Belhaj es repatriado a Libia, donde es nuevamente sometido a la tortura, pero por parte de agentes británicos, en la cárcel de Abu Salim.
El 26 de junio de 2005, los servicios secretos occidentales organizan en Londres un encuentro de opositores libios. Allí conforman la «Conferencia Nacional de la Oposición Libia» mediante la unión de 3 facciones islámicas: los Hermanos Musulmanes, la Hermandad de los Senussi y el GICL. El manifiesto adoptado establece 3 objetivos:
derrocar a Muammar el Kadhafi;
ejercer el poder durante un año (bajo el nombre de «Consejo Nacional de Transición»);
reinstaurar la monarquía constitucional de 1951 y proclamar el Islam como religión del Estado.
En julio de 2005, Abu al-Laith al-Liby se fuga –de manera absolutamente increíble– de la prisión de alta seguridad de Bagram, en Afganistán, y se convierte en uno de los jefes de Al-Qaeda. Llama entonces a los yihadistas del GICL que aún no lo han hecho a unirse a Al-Qaeda en Irak. Los libios se hacen mayoritarios entre los kamikazes de Al-Qaeda en Irak [3]. En febrero de 2007, Al-Liby dirigió un espectacular ataque contra la base de Bagram en momentos en que el vicepresidente estadounidense Dick Cheney se disponía a visitarla. En noviembre de 2007, Ayman al-Zawahiri y Abu al-Laith al-Liby anuncian la fusión del GICL con Al-Qaeda. Abu al-Laith al-Liby se convierte en segundo de Ayman al-Zawahiri y, por consiguiente, en el segundo al mando de Al-Qaeda ya que nada se sabe en ese momento de Osama ben Laden. Un avión sin piloto de la CIA mata a Al-Liby a fines de enero de 2008. Durante el periodo 2008-2010, Saif al-Islam Kadhafi negocia una tregua entre la Yamahiria y el GICL. Esta organización publica un largo documento, Estudios correctivos, en el que admite haber cometido un error al llamar a la yihad contra los creyentes de su propia religión en un país musulmán. |
En tres oleadas sucesivas, la Yamahiria concede una amnistía a todos los miembros de Al-Qaeda y estos son liberados con una sola condición: que renuncien por escrito a la violencia. De un total de 1 800 yihadistas, sólo un poco más de un centenar rechazan el arreglo y prefieren permanecer en la cárcel.
Ya liberado, Abdelhakim Belhaj abandona Libia y se instala en Qatar.
A principios de 2011, el príncipe saudita Bandar ben Sultan emprende una serie de viajes con vistas a reactivar Al-Qaeda ampliando su reclutamiento, hasta entonces exclusivamente árabe, a los musulmanes del Asia central y del sudeste asiático. Varias oficinas de reclutamiento se abren entonces en Malasia [4]. Los mejores resultados se obtienen en Mazar-i-Sharif, donde más de 1.500 afganos se enrolan para emprender la yihad en Libia, en Siria y en Yemen [5]. En sólo unas semanas, Al-Qaeda, que ya por entonces no era más que un grupúsculo agonizante, logra alinear más de 10 000 hombres. El reclutamiento resulta excepcionalmente fácil en la medida en que los yihadistas son los mercenarios más baratos de todo el mercado. El 17 de febrero de 2011, la «Conferencia Nacional de la Oposición Libia» organiza en Benghazi el «día de la cólera», que marca el comienzo de la guerra. El 23 de febrero, el imam Abdelkarim Al-Hasadi proclama la creación de un emirato islámico en Derna, la ciudad más integrista de Libia, de la que provienen la mayoría de los yihadistas convertidos en kamikazes de Al-Qaeda en Irak. Al-Hasadi es un viejo miembro del GICL y fue torturado por los estadounidenses en Guantánamo [6]. El emir Al-Hasadi implanta el uso obligatorio de la burqa [El velo islámico para las mujeres Nota del Traductor.] y restablece los castigos corporales. El emir organiza además su propio ejército, cuyos primeros miembros serán varias decenas de yihadistas, y rápidamente reúne más de un millar de estos. El general estadounidense Carter Ham, comandante del AfriCom, a cargo de la coordinación de la operación aliada en Libia, expresa su inquietud señalando que entre los rebeldes a los que se le ordena proteger hay yihadistas de Al-Qaeda que han matado soldados estadounidenses en Afganistán e Irak.
A principios de 2011, el príncipe saudita Bandar ben Sultan emprende una serie de viajes con vistas a reactivar Al-Qaeda ampliando su reclutamiento, hasta entonces exclusivamente árabe, a los musulmanes del Asia central y del sudeste asiático. Varias oficinas de reclutamiento se abren entonces en Malasia [4]. Los mejores resultados se obtienen en Mazar-i-Sharif, donde más de 1.500 afganos se enrolan para emprender la yihad en Libia, en Siria y en Yemen [5]. En sólo unas semanas, Al-Qaeda, que ya por entonces no era más que un grupúsculo agonizante, logra alinear más de 10 000 hombres. El reclutamiento resulta excepcionalmente fácil en la medida en que los yihadistas son los mercenarios más baratos de todo el mercado. El 17 de febrero de 2011, la «Conferencia Nacional de la Oposición Libia» organiza en Benghazi el «día de la cólera», que marca el comienzo de la guerra. El 23 de febrero, el imam Abdelkarim Al-Hasadi proclama la creación de un emirato islámico en Derna, la ciudad más integrista de Libia, de la que provienen la mayoría de los yihadistas convertidos en kamikazes de Al-Qaeda en Irak. Al-Hasadi es un viejo miembro del GICL y fue torturado por los estadounidenses en Guantánamo [6]. El emir Al-Hasadi implanta el uso obligatorio de la burqa [El velo islámico para las mujeres Nota del Traductor.] y restablece los castigos corporales. El emir organiza además su propio ejército, cuyos primeros miembros serán varias decenas de yihadistas, y rápidamente reúne más de un millar de estos. El general estadounidense Carter Ham, comandante del AfriCom, a cargo de la coordinación de la operación aliada en Libia, expresa su inquietud señalando que entre los rebeldes a los que se le ordena proteger hay yihadistas de Al-Qaeda que han matado soldados estadounidenses en Afganistán e Irak.
La misión pasa entonces a manos de la OTAN. En la región libia de Cirenaica, ya «liberada», los hombres de Al-Qaeda siembran el terror, cometiendo masacres y practicando la tortura. ¿Su especialidad? Degollar a los partidarios de Kadhafi y arrancarles un ojo, además de amputarles los senos a las mujeres que consideran impúdicas. El abogado de la Yamahiria, Marcel Ceccaldi, acusa a la OTAN de «complicidad con crímenes de guerra».
El 1º de mayo de 2011, Barack Obama anuncia que Osama ben Laden –de quien no se tenían noticias creíbles desde hacía más de 10 años– ha sido eliminado en Abbottabad, Pakistán, por el comando 6 de los Navy Seals. Este anuncio permite cerrar el expediente de Al-Qaeda y dar una nueva imagen a los yihadistas para convertirlos nuevamente en aliados de Estados Unidos, como en los viejos tiempos de las guerras de Afganistán, Bosnia Herzegovina, Chechenia y Kosovo [7]. Todos los miembros del comando 6 de los Navy Seals mueren el 6 de agosto al estrellarse su helicóptero.
Abdelhakim Belhaj regresa a su país [Libia] en un avión militar de Qatar al comienzo de la intervención de la OTAN. Asume el mando de los hombres de Al-Qaeda en las montañas del Djebel Nefussa. Según el hijo del general Abdel Fattah Yunes, es el propio Belhaj quien ordena, el 28 de julio de 2011, el asesinato de su viejo enemigo, ahora convertido en jefe militar del Consejo Nacional de Transición. A la caída de Trípoli, Abdelhakim Belhaj abre las puertas de la cárcel de Abu Salim y libera a los últimos yihadistas de Al-Qaeda que se encontraban allí. Belhaj es nombrado gobernador militar de Trípoli y exige que la CIA y el MI6 le presenten excusas por la forma en que lo trataron en el pasado [8]. El Consejo Nacional de Transición lo pone a cargo de la creación del ejército de la nueva Libia.
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